"Cuando queres que alguien te mire no importa ninguna otra mirada, vos queres esa mirada y ninguna más.
Pedimos a gritos desesperadamente que abran sus ojos y nos miren, que nos vean, que vean nuestro dolor y nos comprendan.
Hacemos enormes esfuerzos para no necesitar de nadie, para no necesitar de una mirada para existir. Pero somos esclavos de esa mirada, la necesitamos, como al aire. Hacemos cualquier cosa por atraer esa mirada, intentamos ponernos en el campo visual del otro, quisiéramos tener un reflector que nos ilumine, quisiéramos brillar para ser mirados.
Lo curioso es que los ojos que más nos obsesionan son los que no nos pueden mirar. Pero la mejor mirada no es la que se nos niega, sino esa mirada que no vemos, la que ignoramos distraídamente.
Esa mirada inesperada, fuera de todo calculo, esa mirada que nos ve cuando no nos sentimos mirados y por lo tanto nos mostramos mejor. Una mirada capaz de atravesar la máscara y ver lo que hay detrás.
Es imposible que nos mire a una mirada vacía, vaciada. Pero lo queramos o no somos esclavos de esa mirada porque todos somos luces apagadas que solo se encienden cuando alguien nos mira." Cáp. 16 /jueves 6-5/ Mirame
martes, 25 de mayo de 2010
miércoles, 12 de mayo de 2010
Fresco y Real
Decidí caminar con decisión y con prisa por ese laberinto de espejos, no buscaba persecución buscaba ir a tu encuentro, no esperaba que me encuentres, esperaba encontrarte…
Estabas cerca ya podía respirar tu aire, pero no notabas mi presencia, decidí llamar tu atención, y hice sonar los cristales que colgaban de las paredes, se escucho una dulce melodía, que llamo tu atención, diste vuelta hacia la izquierda y en ese segundo la frescura de tu rostro penetro en mi piel.
Mis ojos brillaron de tal manera que al reflejarse en los espejos y al chocar con los cristales hicieron una suave luz. . Estábamos en un laberinto infinito de grandes espejos, cristales azules, un lugar casi perfecto como de cuentos de hadas, que trasmitía frialdad.
Mis zapatillas habían perdido forma, eran zapatos de cristales, el suelo ya no era de barro, eran bellos azulejos blancos con figuras indescriptibles, mi atuendo ya no era descuidado, traía puesto un hermoso vestido blanco, y vos…
Ya no puede verte, cree todo un cuento para creerme tu princesa y cuando termine de imaginarlo ya no estabas ahí ¡Los príncipes no existen! me dije a mi misma, y una ves mas enterrada en el medio del barro seguí camino a casa pensando en que debería conformarme solo con el hecho de que seas real
Estabas cerca ya podía respirar tu aire, pero no notabas mi presencia, decidí llamar tu atención, y hice sonar los cristales que colgaban de las paredes, se escucho una dulce melodía, que llamo tu atención, diste vuelta hacia la izquierda y en ese segundo la frescura de tu rostro penetro en mi piel.
Mis ojos brillaron de tal manera que al reflejarse en los espejos y al chocar con los cristales hicieron una suave luz. . Estábamos en un laberinto infinito de grandes espejos, cristales azules, un lugar casi perfecto como de cuentos de hadas, que trasmitía frialdad.
Mis zapatillas habían perdido forma, eran zapatos de cristales, el suelo ya no era de barro, eran bellos azulejos blancos con figuras indescriptibles, mi atuendo ya no era descuidado, traía puesto un hermoso vestido blanco, y vos…
Ya no puede verte, cree todo un cuento para creerme tu princesa y cuando termine de imaginarlo ya no estabas ahí ¡Los príncipes no existen! me dije a mi misma, y una ves mas enterrada en el medio del barro seguí camino a casa pensando en que debería conformarme solo con el hecho de que seas real
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)